Arte y naturaleza en una caravana de Brooklyn

Arte y naturaleza en una caravana de Brooklyn

Hoy me apetecía dar toda la vuelta al Prospect Park de Brooklyn por las calles que lo limitan en su perímetro. En medio de mi paseo, veo algo a lo lejos que ocupa mi atención. Se trata de una caravana de color plateado que se encuentra aparcada en la cera de enfrente de uno de los confines del parque. Inicialmente, barajo dos posibilidades: o bien se trata de una tienda de comida ambulante, o bien de un stand publicitario de algún proyecto. Sin embargo, enseguida descubro que la respuesta va en otra dirección.

Empujada por la curiosidad, decido acercarme un poco más, pues me parece que la puerta está abierta. ¡Mi gran sorpresa es que la caravana está simplemente llena de plantas! Su disposición en el espacio no parece para nada improvisada; se percibe un orden y estructura muy cuidados. Las plantas están dispuestas de tal modo que permiten la creación de pequeños rincones para sentarse, creando una distribución y apariencia que nada tienen que ver con el uso convencional de una autocaravana.

Me encuentro delante de un espacio que me provoca alegría y curiosidad, que enciende mi imaginación. La “caravana de las plantas” (como la acabo de bautizar) es un espacio transformado, al que si duda alguna se le ha dado un uso alternativo, y que tiene la virtud de generar nuevos significados en el observador. La vivencia que uno tiene dentro de ella es la de estar en el interior de una especie de jardín o balcón interno diminuto. Me siento unos minutos en un banco que se encuentra en su interior para dejarme llevar por la imaginación y disfrutar de sus fantásticas “vistas” interiores.

Al cabo de unos pocos minutos un par de personas interrumpen mi concentración, asomándose con aire divertido a la puerta de la caravana con la aparente intención de entrar. Me levanto para dejarles paso. Compartimos una sonrisa y una mirada de complicidad sin necesidad de mediar palabra. A continuación los recién llegados comienzan a comunicarse en un idioma que no comprendo. Da la sensación que están intentando poner palabras a su experiencia, pues su rostro no cesa de expresar curiosidad y diversión. Me siento conectada con ellos, más allá de la diferencia idiomática, gracias a una experiencia que nos ha hecho contactar con la esencia del juego, y que nos ha permitido comunicarnos más allá de nuestra edad, idioma y cultura. Me siento agradecida con el creador de esta instalación artístico-callejera por haber ofrecido esta experiencia tan inspiradora.

Así que, una vez fuera de la caravana, y de mi estado de sorpresa, comienzo a investigar acerca de su autoría. En la caravana puede leerse un cartel que indica: “Trailer Park”, de Kim Holleman. ¡Así que ahora conozco su nombre real!

El proyecto “Trailer Park”, iniciado en 2006, representa un parque público móbil. El modo de distribuir las jardineras y las plantas recuerda absolutamente a la distribución de un parque. Esta obra pretende plantear una reflexión acerca del futuro de la naturaleza en los ambientes urbanos. Se trata de una mezcla entre un medio de transporte, una experiencia trascendental, una obra de arte pública y un jardín curativo. ¡Todo un oasis en medio de la ciudad!

Según su autora, el trailer lo realizó ella misma con sus propios medios, con la ayuda de los becarios de Cooper Union School of Arts. Una de las reflexiones que nos lleva acerca del proceso de su realización, es que en ocasiones las respuestas a los problemas medioambientales no están en la invención, sino en la conversión de los materiales.

En Estados Unidos hay muchos trailers en desuso, la mayoría procedentes del uso en emergencias. Existe una flota de unos 100.000 trailers abandonados de la época del Huracán Katrina. Ademas, son trailers contaminados con un producto cancerígeno, por lo que no pueden ser usados para vivir en ellos. El prototipo del proyecto de Kim Holleman ha sido descontaminado y preparado para servir de inspiración para la propuesta de transformar otros trailers en parques o granjas.

La propuesta artística de Holleman es la de relacionar el arte con asuntos de interés social. Su opinión acerca de esa relación la expresa claramente en sus declaraciones en Next City: “He afirmado con vehemencia que los artistas necesitan recuperar su posición a la vanguardia de la innovación social y tecnológica, junto con científicos y académicos. Pienso en ejemplos como Michelangelo y DaVinci, que modelan una práctica interdisciplinaria, representando al artista como arquitecto, artista como científico, artista como inventor, artista como innovador”.

Después de su prototipo inicial, Holleman ha realizado una preciosa versión compacta del mismo, que incluye además una rampa para hacerlo accesible a las personas que llevan sillas de ruedas que podéis ver aquí.

¿Qué os ha parecido esta obra? ¿Podemos hacer nosotros también algo más por llevar más naturaleza a nuestra barrio o ciudad?

Para más información:

BlogNYTime

Kim Holleman

Next City

http://inhabitat.com/nyc/kim-holleman-debuts-new-version-of-famous-trailer-park-with-solar-powered-aquaponic-pond/samsung-camera-pictures-9/?extend=1



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