IDEAS PARA REALIZAR OBJETOS ÚTILES CON LOS NIÑOS

realizar objetos útiles con niños

IDEAS PARA REALIZAR OBJETOS ÚTILES CON LOS NIÑOS

Antes de comenzar con algunas ideas prácticas para realizar objetos útiles con los niños, quiero compartir con vosotros algunas reflexiones sobre nuestra relación con los objetos con los que convivimos y del potencial que puede tener realizar manualmente algunos de ellos.

Nuestra relación con los objetos cotidianos

Desde hace ya mucho tiempo, hemos comenzado a construir un modo de relacionarnos con los objetos muy distinto al que tenían nuestros antepasados. De la autoproducción o producción local y artesana de objetos duraderos, hemos pasado a la industrialización y la fabricación en serie de objetos, en muchos casos de uso brevísimo.

Pero no sólo eso, son muchos más los cambios de los que hemos sido testigos en nuestra relación con los objetos que nos rodean.

La producción en masa de objetos cotidianos, el aumento del tiempo libre, el nacimiento de la publicidad y comunicación de masas, han ido creando necesidades nuevas de consumo.

Cada vez encontramos más objetos que sólo sirven para una cosa muy especifica y que se van ganando un puesto en nuestro paisaje cotidiano.

Es suficiente visitar una casa en cualquier ciudad occidental y abrir los cajones de la cocina para darnos cuenta de este cambio. No nos basta con tener algún cuchillo para cortar: en nuestras cocinas podemos encontrar peladores o cortadores específicos para manzanas, patatas, zanahorias o para huevo. O para cortar en líneas finas o gruesas; en espiral o estrella; a rodajas o a tiras.

Conceptos de objeto que se han ido añadiendo a nuestra vida

Algunas de las tipologías de objetos con las que actualmente convivimos pues pueden ser:

  • Objetos extremamente especializados, de uso muy puntual (como el caso de los utensilios de cocina).
  • Objetos de usar y tirar o de uso brevísimo (como vasos y platos de plástico).
  • Productos de coste y calidad ínfima, como la denominada «fast fashion» o moda a precios bajos, pero de duración brevísima. Os recordamos que del mundo de la moda os hemos hablado en el blog en Estos artículos: Un paseo por la moda ética y sostenible en Barcelona y Entrevista a Sylvia Calvo.

También estamos asistiendo a un proceso de progresiva reducción de la vida útil de los objetos que se conoce como «obsolescencia programada» por una reducción de la calidad, o porque aparezcan rápidamente en el mercado productos que ofrezcan mejores funciones.

Todos estos cambios en la producción de objetos no sólo está afectando a los objetos en sí mismos. Tenemos que considerar que el bajo coste es debido a la disminución del pago que se realiza a los productores, en muchas ocasiones empresas situadas en países del tercer mundo. A su vez, es imposible olvidar el precio medioambiental que tiene la acumulación de productos de un solo uso o de uso breve, especialmente de aquellos realizados con materiales no reciclables.

Nuestra vida y los objetos

La reflexión que os propongo realizar, más allá de describir una «Historia de los Objetos» (que ya existe en el proyecto «Historia de las Cosas» de Annie Leonard, del que os he hablado en otros artículos), es que meditemos cómo afecta nuestra convivencia con este tipo de producción y consumo a nuestras vidas, a las de grandes y pequeños.

Una de las implicaciones que ha tenido la disminución del precio de muchos objetos es el aumento de la cantidad de cosas con las que convivimos. Una cocina o un armario del S. XIX contiene una cantidad muchísimo mayor de utensilios y ropa que la que se albergaba en los hogares de similar capacidad económica y cultura de hace un siglo.

Por un lado, necesitamos mucho más espacio para albergar este cambio en la cultura de los objetos cotidianos.

Y por otro, la gestión que requiere el mantenimiento de estos objetos ocupa una parte importante de nuestro tiempo libre. El orden de una cantidad mucho mayor de objetos es mucho más difícil mantener, y puede tener repercusiones en nuestra capacidad también de concentración.

El hecho de que hayamos dejado en muchos casos de producir algunos de nuestros objetos de uso cotidiano, o que dejemos de ser testigos del proceso de producción de los mismos, nos hace ser menos conscientes del tiempo que requiere elaborarlos.

Está claro que la posibilidad de poder adquirir muchos de los objetos que necesitamos para vivir nos libera para poder realizar otros trabajos. Sin embargo, nos hace perder, en algunos casos, el contacto con la vivencia de procesos lentos y manuales, a partir de la cual podemos valorar mucho más el trabajo de elaborarlos.

¿Y qué tiene que ver todo ello con el mundo de la infancia? Ahora mismo llegamos a ello.

Autoproducción de objetos e infancia

En un mundo en el que lo tecnológico y las profesiones basadas en servicios o conocimientos van cobrando cada vez más espacio, y la velocidad a la que vivimos aumenta, es importante que tengamos en cuenta qué aprendizajes muy importantes para nuestros hijos y alumnos corremos el riesgo de dejar atrás.

Los niños nacen con la necesidad de relacionarse con otros seres humanos, con los que crear vínculos saludables, pero también con la de conocer el mundo, la materia y los procesos a través de los que el ser humano es capaz de transformarla.

Hemos hablado en el blog de la importancia de dar a conocer a los niños las antiguas profesiones y también de las posibilidades que ofrece a los niños el juego basado en la imitación de las actividades que realizan los adultos.

Y es que en el afán de conocer la materia y relacionarse con los adultos, los niños los imitan en sus actividades cotidianas, en ocasiones aquellas pocas en las que lo manual continúa siendo protagonista: limpiar, cocinar, lavar, coser. Para los niños la vida doméstica está repleta de oportunidades de aprendizaje, que pueden adaptarse a la edad que tengan.

Si añadimos a estas tareas otras ligadas a la producción de sencillos objetos de uso cotidiano, podemos ofrecerles muchísimos aprendizajes más. Es interesante que puedan ser testigos de cómo los adultos que les acompañan realizan algunos de estos objetos, para luego dejar libre su imaginación. Estas son algunas de las habilidades que pueden desarrollar:

  • Adquisición de habilidades de psicomotricidad fina como coser, bordar, enganchar, etc.
  • Desarrollo de criterios estéticos propios para la decoración de objetos
  • Planificación de patrones o modelos a partir de dibujos previos, tomando medidas, comparando materiales, etc.
  • Creación de objetos según necesidades concretas y reales, y basados en las propias capacidades.
  • Exploración de las posibilidades en el mundo real de utilizar materiales de reciclaje
  • Vivenciar en primera persona el tiempo que requiere todo el proceso de elaboración de un objeto, paso indispensable para posteriores reflexiones sobre ecología y derechos humanos de los trabajadores.
  • Desarrollar paciencia, constancia y voluntad, terminando un proyecto hasta el final (esto siempre si tiene edad suficiente y respetando las decisiones creativas del niño).

Vamos a ver algunos ejemplos de objetos cotidianos que podemos elaborar nosotros mismos, a medias con los niños o dejar que hagan el proceso por completo, según el caso.

Primer septenio

Sacos de olor teñidos y bordados

Portalápices u organizadores de materiales

Reciclar una camiseta para tapar un mancha con pintura u otro trozo de tela (más ideas para realizar con telas)

Pequeño telar que puede usarse como posavasos u otros usos

Bolso con telas recicladas

Carpetas para guardar dibujos, con cartón y restos de papel

Libreta para usos varios, como un herbario

Segundo septenio

Juguetes hechos con lana, fieltro y tela

Estuches contenedores de materiales de arte

Cajas de cartón decoradas para guardar cosas dentro o para regalar

Ropa personalizada para muñecas con telas recicladas.

Calentadores de lana para piernas

Neceser para utensilios de belleza con tela reciclada

Un nuevo modo de relacionarnos con los objetos

La revolución ecológica que necesitamos pasa por nuestras casas y escuelas. Los beneficios de construir un modo distinto de relacionarnos con los objetos son muchísimos, no sólo los que hemos descrito como aprendizajes para los niños.

Los adultos pueden también disfrutar de las ventajas de vivir por unas horas en el ritmo de lo manual, experimentando como los niños la satisfacción de conectar con un ritmo lento, en el que la creatividad y la tranquilidad mental pueden aparecer como por arte de magia.

Renunciando a las compras y abriendo la puerta a la autoproducción de objetos con sentido, podemos comprender a través de una experiencia práctica lo que a través de la teoría no siempre es posible aprender. Y es que lo  manual tiene la capacidad de conectarnos con una parte de nosotros mismos creativa y universal, que nos une a todos los seres humanos, y desde la cual podremos redescubrir el valor del trabajo de las personas que producen aquellos objetos que nos rodean, aunque no las conozcamos.

En este sentido, crear nuestros propios objetos puede ser a la vez un acto creativo y meditativo y un activador de un cambio hacia un nuevo modelo de consumo.

Porque es muy probable que, si hiciéramos el ejercicio de imaginar que podrían ser nuestros hijos quienes produjeran objetos a precios que no respetan la dignidad de la persona ni la misma infancia, dejaríamos de consumir aquellos productos que no se basaran en un comercio justo.

El futuro lo podemos ir construyendo hoy, con sencillas acciones y actividades que podemos realizar desde casa, si ponemos más consciencia en nuestra relación con los objetos que nos rodean, y los utilizamos como oportunidad para contribuir a un cambio en nuestro modo de consumir tan urgente como necesario.

A través de acciones creativas que podemos preparar adecuándonos a las características y edad de los niños, podemos no sólo ofrecer oportunidades de desarrollo de nuevas habilidades, sino también ir sentando las bases para que crezcan en un ambiente que revierta las dinámicas de producción que en muchos casos nos han alejado de nuestras capacidades, de las necesidades de los demás y las de nuestro planeta.

Sobre la autora

Maria Folch. Artista, educadora artística y asesora educativa para familias y escuelas formada en Crianza Positiva y Pedagogía Waldorf. Terapeuta de Flores de Bach y Reiki.  Divulgadora a través de este blog. Vive y trabaja en Reggio Emilia, Italia. 

Servicios: asesoramientos personalizados para familias y escuelas. Formaciones y talleres presenciales o virtuales para unir creatividad, educación y ecología.

Contacto: maria@mariafolch.com



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