¿Qué tienen en común un jardín botánico y una escuela?

¿Qué tienen en común un jardín botánico y una escuela?

¿Qué tienen en común un jardín botánico y una escuela?

Viajar en tren es una manera excelente de moverse por un territorio, con un bajo impacto ambiental. Salerno es una de las ciudades italianas a las que es posible llegar en tren de alta velocidad en pocas horas, situada en el Sur. Sus calles, en algunos tramos, recuerdan a la ciudad de Barcelona, pero en versión italiana, y todo hay que decirlo, menos llena. 

Lo mejor que se puede hacer para conseguir recomendaciones de la gente local es, obviamente, hablar el idioma del país. Y esto, que vale para casi cualquier lugar, en Italia es casi una verdad absoluta. ¡Muchas de las personas que regentan una tienda son una fuente de datos mucho mejor que cualquier oficina de turismo!

Gracias a la recomendación de una simpática frutera fui a parar al Jardín de Minerva. Al inicio no me pareció que fuera una prioridad en mi viaje por la Costa Amalfitana, por lo que decidí pasear sin rumbo fijo por las calles de Salerno. Cuando el Jardín había salido de mi pensamiento y de mi lista de prioridades, unos turistas me preguntaron si estaba cerca del jardín en cuestión. Así  que miré en el mapa que llevaba de la ciudad y efectivamente estábamos a dos pasos. Decidí seguirles, y ésto es lo que encontré.

El Jardín de Minerva o Giardino della Minerva 

 

Se trata de un jardín botánico ubicado en el centro histórico de Salerno. El aspecto que presenta hoy el jardín data el del s. SXVII, aunque el jardín inicial se creó en el siglo XII gracias a la familia Silvatico.

 

El Jardín de Minerva cuenta con varias terrazas conectadas por escaleras, en las que es posible reconocer una gran cantidad de plantas de uso medicinal. Un ejemplo es la mandrágora, a la que se le atribuyen poderosísimas propiedades.  

 

El jardín dispone además de una terraza-tisanería donde es posible probar una gran cantidad de infusiones mientras se disfruta de unas preciosas vistas de Salerno. 

Las plantas que se pueden ver en los jardines están catalogadas según el Regimen Sanitatis Salernitanum, un tratado en latín redactado por la Escuela Médica Salernitana, la primera escuela médica medieval, en el siglo  XI y XII. Es conocido también como Flos Medicinae Salerni (La Flor de la Medicina de Salerno) o Lilium Medicinae (El Lirio de la Medicina), citado por numerosos cronistas europeos de la época. 

 

 

Y es que la Escuela Médica de Salerno unió conocimientos de varias culturas y autores, como Hipócrates, Galeno y Dioscórides, o la práctica médica árabe y judía. La mezcla de distintos saberes dio como resultado una síntesis que le dio gran fama internacional.

 

En la terraza inferior es posible ver una distribución de plantas basada en la teoría galénica de los cuatro humores, basada a su vez en la teoría de los cuatro elementos. Todas las etiquetas con la identificación de las plantas, incluyen información acerca de la potencia y características de las mismas según esta teoría.

 

 

esquema web Giardino Minerva

No hace mucho compartí con vosotros un ejemplo de cómo puede llevarse a nuestra actualidad estos conocimientos, en la entrevista a la coach de alimentación energética Gemma Hortet la cual, hablando de Medicina China y Macrobiótica, nos recordaba que:

«Cuando comemos cualquier alimento no sólo nos estamos comiendo sus nutrientes, sino que también nos estamos alimentando de su energía, su velocidad de crecimiento, la cantidad de sol o luna que ha absorbido, la estación a la que pertenece, el frío o el calor que contiene etc. Al comer un alimento sentimos un efecto dentro de nosotros: frío, calor, satisfacción, nerviosismo, calma… Esa alteración que provoca en nuestro organismo el alimento consumido, provocando en nosotros un equilibrio o un desequilibrio, es la energía del alimento. «

 

En la página web del Jardín de Minerva nos explican un poco en qué consiste esta teoría. Os lo resumo y traduzco:

Gracias a Pitágoras de Samos y sus seguidores de la escuela de Crotone, se perfecciona una idea de armonía que gobierna la composición de la materia. Se trata de un equilibrio de fuerzas inestable, en continuo movimiento, que se consigue gracias a la contraposición de fuerzas de índole opuesta.

 

Para los pitagóricos la Armonía que rige el Universo rige también al hombre. La vida está, según esta teoría, formada por cuatro elementos: Tierra, Aire, Fuego y Agua, a los que corresponden cuatro cualidades: seca, fría, caliente, húmeda. Los humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema), corresponden a estos cuatro elementos, y según cómo se combinan en cada ser humano, éste poseerá un tipo de temperamento u otro, y con éste unas cualidades mentales y de salud distintas.

 

Un desequilibrio entre los cuatro humores supone la presencia de una enfermedad. Para contrarrestarla, se ofrece al enfermo un producto (simple o compuesto), de naturaleza opuesta al estado de ánimo que se presenta como excesivo.

 

 

¿Forma parte del pasado esta visión de la medicina?

 

En los videos que se muestran en una de las salas al lado de la cafetería es posible descubrir muchas curiosidades acerca de la visión de la medicina y del ser humano que hay detrás de este precioso huerto botánico. 

 

Os hago un resumen de algunas ideas presentes en los reportajes que me han parecido sorprendentes por su contemporaneidad:

 

  • El ser humano está en conexión con el universo entero.
  • El hombre consta no sólo de cuerpo y de mente, sino también de emociones.
  • A través de lo que comemos alteramos el equilibrio de sustancias de nuestro cuerpo físico y a su vez las emociones que sentimos.
  • Esta visión de la medicina estaba más enfocada en la prevención que en la curación. 
  • Se consideraba importante que en sus visitas el médico observara al paciente de manera holística, y no teniendo en cuenta solamente sus síntomas fisicos.

 

Los cuatro temperamentos

 

Por último, solamente mencionar que la teoría de los temperamentos como clasificación de la tendencia que puede mostrar el ser humano en su modo de relacionarse con el mundo, todavía se usa en algunos ámbitos como hemos visto, como la nutrición energética o la pedagogía Waldorf.

 

 

Según la pedagogía Waldorf, los temperamentos son 4:  flemático, colérico, sanguínico y melancólico. Pueden presentarse puros o con más frecuencia, mezclados, y pueden cambiar mucho con los años, especialmente si la persona trabaja para modificar los excesos que éstos puedan presentar. 

 

En esta pedagogía, esta teoría no se utiliza para clasificar a los niños, sino para adaptar la didáctica a los distintos modos en que un niño puede aprender una misma materia. Hay niños que son más o menos visuales, otros con mayor o menor potencial de atención, o  mayor capacidad imaginativa o distinta capacidad de retención o memoria. Los niños se activan en distintos grados y modos según sus características personales y el formato en el que las materias se les presentan.

 

Por ejemplo, si tuviéramos que contar un cuento a niños distintos, a unos les iría mejor contarlo deprisa o despacio, con todos los detalles o yendo a sólo a lo esencial, o narrado utilizando un tono de voz más actuado y enérgico o bien mas calmado y monótono. 

 

En este caso estamos hablando de un conocimiento que puede ayudar a relacionarnos con los niños de manera personalizada y a no pedir lo mismo a niños con modos de aprender distintos.

 

En esta pedagogía, la teoría de los temperamentos lejos de ser un conocimiento teórico frío para clasificar a los niños se convierte en una herramienta a partir de la cual reinventar la didáctica y las prácticas y materiales que de ella derivan.

 

Ofrecer materiales educativos que puedan ser útiles a todos los tipos de niños, al margen de sus diferencias, es un modo de validar su diversidad, sin juzgar como buenas o males dichas predisposiciones.

 

Personalmente esta visita ademas de nutrirme a nivel sensorial y establecer conexiones entre conocimientos que no podía ni imaginarme, me ha hecho reflexionar de hasta qué punto necesitamos volver a mirar el pasado para recuperar aquello que podemos llevar a nuestras vidas porque todavía nos puede ser útil.

 

SERVICIOS ASOCIADOS

Maria Folch. Artista, educadora artística licenciada en Bellas Artes y asesora educativa formada en Crianza Natural y Pedagogía Waldorf. Ha vivido dos años y medio en NY y vive desde hace varios años en Reggio Emilia, Italia.

Charlas y talleres para grupos y consultas particulares para padres y maestros sobre pedagogía Waldorf, crecimiento personal durante la crianza o cómo integrar el arte en el currículum pedagógico de una escuela.

www.mariafolch.com.

Contacto: maria@mariafolch.com



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