La comunicación como herramienta para construir las comunidades que necesitaremos

La comunicación como herramienta para construir las comunidades que necesitaremos

En aquellos momentos en los que no podemos cubrir nuestras necesidades básicas del modo en que habitualmente lo hacíamos, puede que nos aventuremos a explorar nuevos caminos, como vimos en esta selección de frases para convivir con la incertidumbre.

Mientras recuerdo la manifestación en NY para proteger el clima en la que participé hace ya algunos años (People’s Climate March), y que se realizó en muchos lugares del planeta, tengo el sentimiento de que todo y todos estamos conectados de algún modo.

Y es que, cuando no podemos explorar el mundo, cuando lo exterior nos es vetado, siempre podemos realizar un viaje hacia lo más cercano: nosotros y los que nos envuelven, e intentar sentir esa conexión a otro nivel.

En seguida nos daremos cuenta de que, para comunicarnos, incluso con nosotros mismos, podemos utilizar un lenguaje que construye y nos hace mejores, o de lo contrario, uno que nos pierde en conflictos y luchas de poder. Para poder salir de algunos círculos de negatividad, es necesario ver las cosas desde otra perspectiva, ir a la esencia.

Por ello en este post me gustaría hablar de aquello que potencialmente nos puede permitir crear puentes entre seres humanos: la comunicación.

Es importantísimo desentrañar algunos de los misterios de esta maravillosa herramienta de la que disponemos, con el fin de poderla utilizar del mejor modo posible. En este artículo exploraremos, además, uno de los métodos prácticos más conocidos y que la ha estudiado en profundidad: La CNV (Comunicación No Violenta).

¿Qué objetivo tiene la comunicación?¿Con qué habilidades está relacionada? ¿Está relacionada sólo con el uso de la palabra?

Ciertamente, la comunicación no sólo está relacionada con el uso de la palabra. Sus objetivos tienen varios niveles, así como las estrategias que podemos usar para usarla de manera consciente.

Aunque existan otros niveles de comunicación que van más allá de lo verbal, es necesario tener muy presente que el poder de la palabra puede tener la capacidad de crear o de destruir relaciones. Por ello, el uso de la palabra tiene una gran importancia, por que a través de la comunicación verbal podemos unirnos o bien distanciarnos.

La comunicación puede ser una vía de desarrollo personal o espiritual, y a la vez, una herramienta valiosísima para crear comunidades sólidas. Algo que en este momento histórico es imprescindible.

Este tipo de comunicación en la literatura especializada puede tener muchos nombres: comunicación de la no violencia, compasiva, empática, positiva, etc.

Todos estos libros se basan en una visión del ser humano con una importante dimensión social, el cual se une con otras personas para realizar proyectos comunes, sean éstos basados en vínculos familiares, de amistad o profesionales.

Y dan por supuesto, que durante el desarrollo de estas relaciones, se crean situaciones de conflicto, que no son otra cosa que el fruto de la expresión de distintas individualidades con caminos que se entrecruzan en algunos tramos.

La visión del conflicto en estos autores no es la de algo que es necesario eliminar rápidamente, sino la de una oportunidad, no sólo de comprender al otro, sino de conocernos a nosotros mismos. Se trata de una visión de la interacción humana que entiende las relaciones personales como una posibilidad de mejorar como personas, y que parte de una visión del ser humano que es compasivo y solidario por naturaleza.

Todos estos pensadores se hacen la misma pregunta: ¿porqué a veces nos alejamos, en distintos grados, de nuestra naturaleza? Y de ahí nos podemos plantear aún: ¿Es posible cambiar nuestros automatismos? ¿Cómo podemos conectar con el otro? ¿Nos comunicamos para imponer un punto de vista o para conseguir un objetivo personal? ¿Estamos intentando imponer a los demás una idea que está extremadamente alejada del momento presente?

El objetivo de la comunicación, entendida desde un punto de vista espiritual, propone poner en el centro la conexión y comprensión entre personas, por encima del motivo «práctico» por el cual uno se comunica. Cuando nos acercamos a este modelo de comunicación y dejamos de aferrarnos a la consecución de objetivos concretos, entramos en un círculo virtuoso en el que se abren nuevas posibilidades que no habíamos imaginado, creando nuevas dinámicas relacionales que pueden ser altamente fructíferas.

Uno de los autores que son una referencia en organizaciones y escuelas hoy en todo el mundo es Marshall Rosenberg, creador de la «Comunicación No Violenta». Rosenberg vivió en primera persona los problemas de la falta de comprensión de su entorno por ser judío. Vivió una triste experiencia biográfica en la que fue víctima de una agresión grave en la escuela, y ese hecho le marcó para toda la vida.

Presentando la Comunicación No Violenta

Rosenberg habla de un «proceso de comunicación» o de un «lenguaje de compasión», y no de un método. Fue mediador incluso en conflictos políticos en sociedades tan distantes como la africana y la estadounidense, y no en vano decía que la CNV no es una fórmula inamovible, sino que se puede adaptar a diversas situaciones, estilos personales y culturales.

Algunas frases que resumen sus objetivos:

Promover la conexión.
El objetivo de esta comunicación no es que el otro cambie lo que está pensando. No desea corregir o convencer. Su mayor objetivo es CONECTAR con la otra persona o con uno mismo, por lo que será necesario desarrollar un lenguaje pacífico que contribuya a esta conexión.

Desarrollar un lenguaje más consciente.
No es importante ser perfecto en la «técnica» de la CNV, sino mejorar la calidad de nuestras relaciones, dejando de dar respuestas automáticas o excesivas, y entrando en un uso de la comunicación más consciente, fruto de una mayor atención y observación. De este modo seremos capaces de expresar con más claridad lo que nos gustaría y de acoger con mayor empatía y respeto lo que necesita el otro.

Poner la atención en el lugar adecuado.
Los ejercicios que plantea, si realmente se realizan, tienen el potencial de cambiar el modo de vernos a nosotros mismos y a los demás, porque educan la atención y ponen el foco en un lugar que contribuye a la comprensión y no a la separación.

Dar espacio a nuestra compasión natural.
Rosenberg habla de la compasión como la capacidad de «dar de todo corazón». La compasión es un hilo que une a las personas, que fluye entre nosotros. Parte del deseo de enriquecer la vida del otro, en un proceso en el que nosotros también salimos reforzados. No hay un ganador o perdedor, sino una ganancia para todos.

El objetivo de este tipo de comunicación NO es pues el de cambiar el comportamiento del otro, sino el de la comprensión de su punto de vista. Paradójicamente, el uso de esta técnica contribuye mucho más la modificación de conductas que pueden estar enquistadas por falta de comprensión de los motivos subyacentes que el uso de técnicas que se quedan solamente en la superficie, y no contribuyen al desarrollo personal de ninguna de las partes.

Desde un acercamiento basado en la colaboración y no desde la imposición, es mucho más probable llegar a la resolución de conflictos a nivel práctico. El «cómo» se resuelven las cosas pasa a ser el objetivo, no la misma resolución.

El modelo de la CNV nos propone:

Observar qué es lo que nos hace sentir mal. Tenemos que saber identificar de manera clara aquello que sucede en una determinada situación, sin mezclar juicios ni evaluaciones. Expresar de manera clara lo que no nos gusta centrándonos en algo concreto, en los hechos. Podemos hablar de una «observación descriptiva». Tenemos que conseguir hablar de lo que alguien «hace» y no de lo que «es».

Identificar los sentimientos que nos suscita o suscita al otro esa acción o situación: rabia, tristeza, irritación, etc. Rosenberg nos ofrece una lista de sentimientos ordenados por temática que nos puede ayudar a enriquecer nuestro conocimiento de ellos y en consecuencia, nuestra comprensión y la de los demás.

Relacionar esos sentimientos con las necesidades, valores o deseos que hay detrás de ellos. Es muy importante subrayar que las necesidades básicas las compartimos todos los seres humanos, son universales. Por este motivo, en este plano podemos hablar de cosas que nos pertenecen a todos y es mucho más fácil comprendernos.

Realizar una petición a la otra persona de manera eficaz para poder enriquecer nuestra vida y la de otro. Esta parte de la comunicación es todo un reto, porque es necesario hacer peticiones muy concretas al otro, y para ello primero tenemos que saber bien qué queremos pedirle. Las peticiones tienen que ser presentadas en un lenguaje positivo para que realmente inviten a la acción y no a la reacción o defensa.

Rosenberg decía que es posible manifestar las cuatro facetas del método sin usar la palabra. Es necesario desarrollar la consciencia de estos cuatro pasos internamente.

El desarrollo de esta conciencia requiere un tiempo. Del mismo modo que cuando aprendemos un lenguaje nuevo tenemos que pasar por un proceso de familiarización, comprensión pasiva y luego activa, con la comunicación positiva, nos ocurrirá los mismo.

Rudolf Steiner, fundador de la pedagogía Waldorf, solía decir que el mayor Arte que existe es el arte social. Ciertamente debe ser así. En esta época que nos ha tocado vivir, necesitaremos poner en marcha grandes dosis de creatividad comunitaria para hacer frente a los nuevos retos a los que nos enfrentamos.

Sólo si avanzamos en nuestro autoconocimiento y en el de los demás seremos capaces de construir aquello que nuestra época necesita, partiendo de nuestras familias, escuelas y comunidades. Porque hoy más que nunca necesitamos poner en común nuestras habilidades del modo más eficaz posible, por el bien de la humanidad.

Fotos y texto de:

Maria Folch. Artista, educadora artística y asesora educativa formada en Crianza Positiva y Pedagogía Waldorf. Terapeuta de Flores de Bach y Reiki.  Divulgadora a través de este blog. Vive y trabaja en Reggio Emilia, Italia. 

Bibliografía utilizada

«La Comunicación No Violenta. Un lenguaje de vida». Marshall Rosenberg.

Center for Non Violent Communication 

Si te interesa el trabajo de Marshall Rosenberg y de otros autores que han trabajado la comunicación como herramienta de crecimiento personal y de construcción de comunidad, y deseas realizar un recorrido en el que reflexionar y aprender sobre este tema, apúntate a los talleres online para trabajar la comunicación y creatividad. ¡Inscríbete al blog y te avisaremos en breve de la fecha de partida en junio!

Nos inspiraremos en:

La Comunicación No Violenta, la pedagogía Waldorf, técnicas de meditación y mindfulness, y propuestas artísticas.

Para maestros y familias, o cualquiera que desee aumentar la consciencia en sus relaciones, para mejorar su vida y la de los demás.

En estas sesiones pondremos especial énfasis en la comunicación entre adultos como primer paso para crear comunidades de apoyo sólidas basadas en la empatía y el reconocimiento de la diversidad.

Para cualquier duda escríbeme: maria@mariafolch.com



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