La Historia de las “Book Women” y la importancia de las bibliotecas públicas

La Historia de las “Book Women” y la importancia de las bibliotecas públicas

Desde que vivo en Nueva York las bibliotecas se han convertido no sólo en un medio para adquirir conocimientos, sino también un lugar donde refugiarme del frío, y poder trabajar con mi ordenador sin tener que pagar un espacio privado de precio inalcanzable para mi economía.

Para muchas familias, la biblioteca y su espacio infantil son también un lugar en el que poder pasar un rato con los niños más pequeños, y para los más mayores puede ser un lugar tranquilo donde estudiar y hacer los deberes, cuando en casa, por la razón que sea, no pueden alcanzar la concentración necesaria. Cada uno tenemos nuestras prioridades, pero para todos, la biblioteca es un espacio vital.

Hoy me he encontrado con una señora en la puerta de la biblioteca que me ha dado un folleto de una asociación llamada Citizens defending Libraries” (Ciudadanos defendiendo las Bibliotecas). Al principio no le he hecho mucho caso, pero al cabo de un rato me he puesto a leer su contenido y a visitar su página web. Parece ser que existen planes para vender o reducir algunas Bibliotecas de Nueva York, y este grupo de ciudadanos comprometidos desde el 2013 están luchando para que esto no ocurra. Actualmente están recogiendo firmas para una campaña, que podéis encontrar aquí.

Hablando con una conocida del grupo de costura cooperativo de la biblioteca Central de Brooklyn, me ha recordado una bonita historia que nos recuerda la importancia de las bibliotecas y en sentido que tienen en la vida de los ciudadanos.

El acceso a la cultura es esencial, sobretodo para personas con bajos recursos o escasa movilidad. Las “Book Women” son mujeres que se encargaron de hacer llegar libros a las zonas más remotas de las montañas de Kentucky durante la época de la Gran Depresión.

En 1935 el proyecto del Presidente Roosevelt llamado Works Progress Administration (WPA), se creó cuando debido a la Gran Depresión que azotaba el país, el presidente americano prometió a la gente una recuperación a través del que fue llamado “New Deal”. Durante la década entre 1933-43 se crearon toda una constelación de programas subvencionados para ofrecer empleo a las personas y recuperar una economía moribunda y el WPA formaba parte de ellos.

Muchos de los trabajos de este proyecto requerían fuerza física, y consistían por ejemplo en la construcción de escuelas, clínicas, carreteras, etc, y se consideraban “trabajos de hombres”. En la web de una organización llamada Living New Deal se pueden encontrar muchos ejemplos de murales realizados en aquella época que describían el esfuerzo de reconstruir un país y rendían un homenaje a quienes lo hacían posible.

Mural llamado “Nation at Work“de la web LivingNewDeal.org

Sin embargo, fue necesario ofrecer también empleo a las mujeres, y por ello se crearon para ellas trabajos en servicios de salud, programas de comedores escolares, proyectos de costura y bibliotecas. Uno de los proyectos más innovadores fue el “Pack Horse Library Project of Eastern Kentucky”.

Conviene recordar que en aquella época las personas que habitaban en las zonas rurales montañosas no contaban con teléfono, radio o periódicos, y estaban casi totalmente aisladas del mundo exterior.

Como no existían aún carreteras pavimentadas, sólo se podía acceder a ellas a caballo, burro o a pie. Algunas de las microescuelas que allí existían disponían de poquísimos libros o de ninguno. Gracias a las “Book Women” se pudieron llevar libros y revistas a estas comunidades.

La historia de estas mujeres la podéis encontrar en el libro”Down Cut Shin Creek. The pack horse librarians of Kentucky”, by Kathi Appelt and Jeanne Cannella Schmitzer. (Harper Collins).

Las revistas eran recuperadas incluso cuando éstas no estaban en perfectas condiciones. Se creaban álbumes con trozos enganchados para recuperar sus contenidos. Se valoraban especialmente los contenidos de cocina relacionados con enlatar y conservar.

Incluso las viejas tarjetas navideñas se utilizaban como marcapáginas para evitar que se dañaran las hojas doblándolas, tal como explica el historiador Donald C.Boyd, según este artículo de Universo Abierto.

Todo un ejemplo de reciclaje, revalorización de la cultura, y creación de comunidad del que, bajo mi punto de vista, podemos aprender mucho en nuestra vida de abundancia occidental.

El valor que tenían esos libros y esas visitas iban mucho más allá del hecho de proporcionar conocimientos, tal como nos explica la historia del libro de Appelt and Schmitzer . En muchos casos, la recepción de un libro se asociaba a la adquisición de determinada información que podía incluso considerarse de vital importancia, según el momento que estaba atravesando la persona. Para algunos los libros podían salvar vidas.

Las visitas de las “Book Women” contribuían a evitar la sensación de aislamiento de las personas, aumentando el sentimiento de pertenencia a una comunidad de la que se recibía una ayuda realmente útil.

Estas mujeres seguramente establecían una relación de una cierta cercanía con las personas a las que distribuían los ejemplares, como demuestra el hecho de que en algunos casos incluso se detenían a leer a los que no podían hacerlo, transmitían también mensajes entre familias e incluso transportaban medicinas enviadas por doctores y comadronas.

En 1943 cerca de cien “Book Women” habían llegado a más de un millón y medio de ciudadanos de Kentucky.

El éxito de esta iniciativa bajo mi punto de vista se basa en el hecho de que cubra dos necesidades esenciales en el ser humano: el deseo de adquirir conocimiento y la necesidad de formar parte de una comunidad. Las bibliotecas modernas también cubren estos objetivos, y creo que hay que defenderlas, como hacen los Citizens Defending Libraries, sea en Nueva York, Barcelona, o cualquier otro lugar.

Hoy más que nunca necesitamos la cultura para poder construir nuestro propio camino. El conocimiento y la reflexión son herramientas esenciales para investigar y crear nuevas soluciones a los retos a los que nos enfrentamos. Cuando se realizan en comunidad las posibilidades de aprendizaje se multiplican exponencialmente.

Para finalizar  os dejo una versión para niños de la Historia de las Book Woman, podéis encontrar un resumen del libro aquí.

Y vosotros, ¿conocéis algún proyecto que ayude a hacer llegar cultura y a crear comunidad en vuestro entorno?

Links relacionados

Artículo en Universo Abierto

Libro para niños sobre las book woman

Artículo en Living New Deal

Citizens Defending Libraries

Fotografías de las Book Woman de la Universidad de Kentucky

 



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