Comunicación y responsabilidad

Comunicación y responsabilidad

A través de distintos posts os he ido compartiendo información sobre la capacidad transformadora que puede tener el hecho de ser conscientes de cómo nos comunicamos.

Explorar los lugares desde lo que nos comunicamos puede llevarnos a un camino de autonocimiento y de conocimiento de los demás con una capacidad de transformación enorme.

Uno de los autores de los que os he hablado en numerosas ocasiones es Marshall Rosenberg, el autor de “La comunicación no violenta”, el cual está muy presente en el curso “Comunicación y Creatividad” que tenéis a disposición en una nueva edición a partir del 10 de enero.

Otro autor que estoy utilizando en el Atelier “Ser creatividad” recientemente es Wayne W. Dyer, el cual nos ayuda con reflexiones que también nos llevan a ser conscientes de lo que hay detrás de algunas frases que forman parte de nuestro entorno cultural, y que si dejamos de utilizar con el piloto automático, tienen el potencial de cambiar profundamente nuestro modo de relacionarnos con los demás.

A continuación comparto con vosotros algunos fragmentos de los libros de estos dos autores que nos hablan de cómo, a través del modo en que nos comunicamos, podemos en primer lugar tomar consciencia de cómo nos estamos situando ante las circunstancias que vivimos.

Estos autores nos invitan a descubrir cómo podemos responsabilizarnos de aquello que esté en nuestras manos en nuestra vida, sin culpar sistemáticamente a los demás o a circunstancias externas.

El primer paso para realizar cambios profundos en la vida es tomar consciencia de nuestros pensamientos y de cómo los expresamos. Desde ahí podemos hacernos muchísimas preguntas, que nos llevarán no sólo a cambiar el modo de comunicarnos, sino a vivir de manera más consciente y plena.

La Comunicación no Violenta”. Marshall Rosenberg.

Cuando nos comunicamos con otra persona o expresamos nuestra posición acerca de un tema que nos preocupa, con frecuencia solemos utilizar tiempos verbales impersonales que desplazan los hechos o acciones que estamos viviendo fuera de nosotros mismos.

Un desplazamiento de tiempo verbal puede parecer una mera cuestión estilística de forma, pero en realidad esconde mucho más.

Marshall Rosenberg en su libro “La Comunicación No Violenta” nos da algunos ejemplos de frases que implican poner la responsabilidad fuera de nosotros mismos, quitándonos nuestro poder personal:

  • Fuerzas difusas e impersonales: “Limpié mi habitación porque tenía que hacerlo”
  • Nuestra situación, un diagnóstico o nuestro historial personal o psicológico: “Bebo porque soy alcohólico”
  • Lo que hacen los demás: “He pegado a mi hijo porque ha cruzado la calle”.
  • Órdenes de la autoridad: “Mentí al cliente porque mi jefe me ordenó que lo hiciera”.
  • Presiones de grupo: “Comencé a fumar porque todos mis amigos lo hacían”.
  • Políticas, normas y reglas institucionales: “Tengo que expulsarte por esta infracción porque esta es la política de la escuela”.
  • Los papeles asignados según sexo, posición social o edad: “Me fastidia ir a trabajar, pero tengo que hacerlo porque soy marido y padre”.
  • Impulsos irrefrenables: ” Me venció el apetito de comer bombones y me los comí”.

Sobre el método de la Comunicación no Violenta y su capacidad de transformación tenéis este otro post

Tus zonas erróneas. Guía para combatir las causas de la infelicidad”. Wayne W. Dyer

No es por casualidad que este libro está considerado como uno de los libros de autoayuda históricamente más vendidos. Se trata de un libro repleto de ideas prácticas con el potencial de cambiar el rumbo de una existencia, o cuanto menos, de disminuir considerablemente las causas de mucho sufrimiento que puede ser evitable.

En un capítulo en el que Dyer nos habla de cómo buscamos aprobación en los demás de diferentes maneras, evitando así fiarnos de nosotros mismos como los propios guias de nuestra vida.

Este autor, como muchos otros, nos plantea la importancia de que cada individuo desarrolle su consciencia de tal modo que no dependa de reglas externas que dicten su conducta y le digan cómo debe comportarse.

Obviamente el desarrollo de la autoconsciencia es algo que va ligado a las experiencias vividas, no puede ser un método de estudio basado en la teoría. Pero todo cambio comienza a través de un ejercicio de pensamiento, o de análisis. En su libro Dyer nos ayuda en primer lugar a detectar aquellos lugares donde constantemente se inoculan mensajes que nos alejan de nuestra propia capacidad de decidir por nosotros mismos.

Un ejemplo que nos trae es el del ambiente cultural, compuesto de productos de consumo como música, libros y películas. Concretamente, en el caso de las canciones, nos comenta que determinadas letras de aparentemente inofensivas traen consigo mensajes más dañinos de lo que pensamos. Estos son los ejemplos que nos trae en su libro en los que, claramente, se expresa que nuestro Yo necesita de la aprobación del otro:

  • No puedo vivir, si vivir significa estar sin ti”
  • Me haces tan feliz”
  • Me haces sentir como una mujer”
  • No eres nadie hasta que alguien te quiere”
  • Todo depende de ti”
  • Me haces sentir completamente nuevo”
  • Mientras él me necesite”
  • Si tú te vas”
  • La gente que necesita a la gente”
  • Tú eres el rayo de sol de mi vida”
  • Nadie me hace sentir los colores que tú me traes”
  • Sin ti yo no soy nadie”

Wayne W. Dyer nos propone un ejercicio interesante: transformar estas frases, eliminando la búsqueda de aprobación y dependencia del otro por una visión que tome responsabilidad y dominio de los propios actos, pensamientos y sentimientos. Y nos da algunos ejemplos de cómo podría ser esta transformación:

  • Yo me siento mujer por mí misma, eso nada tiene que ver contigo”
  • Yo elegí amarte. Debo haber querido hacerlo antes, pero ahora he cambiado de opinión”.
  • La gente que necesita de la otra gente es la gente más desgraciada del mundo. Pero la gente que quiere amor y disfruta de la gente es la que logra ser feliz”.
  • Yo me hago a mí mismo muy feliz por las cosas que me digo a mí mismo respecto de ti”.
  • Yo soy el rayo de sol de mi propia vida, y al tenerte a ti, la hago brillar aún más”.
  • Yo puedo dejar de amarte, pero no quiero hacerlo”.

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Maria Folch. 

Artista, educadora artística y asesora educativa formada en Crianza Positiva y Pedagogía Waldorf. Terapeuta de Flores de Bach y Reiki.  Divulgadora a través de este blog. Vive y trabaja en Reggio Emilia, Italia. 



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