Árboles de Navidad sostenibles: descubre qué hay detrás de cada opción.

Árboles de Navidad sostenibles: descubre qué hay detrás de cada opción.

Paseando por las calles de Brooklyn, en Nueva York, siempre tienes la oportunidad de encontrar expresiones personales que son fruto de distintas formas de entender el mundo. Mientras doy un paseo por Park Slope, unos de los barrios más bonitos y famosos de Brooklyn, he tenido la oportunidad de comprobarlo. Sus famosos edificios de piedra oscura o “brownstones” se alinean uniformemente por las calles y avenidas más cercanas al Prospect Park, sin embargo, hay una gran diferencia entre la visión ordenada que ofrecen y las grandes diferencias que existen entre sus habitantes.

Estamos cerca de Navidad, y a través de las ventanas de este barrio bienestante pueden verse las típicas lucecillas e innumerables adornos navideños con los que se decoran las hogares en estas fechas. Decido detenerme delante de una casa que me ha parecido especial. Los vecinos han aprovechado el pequeño árbol que hay frente del portal de la casa para decorarlo de un modo sencillísimo. El árbol a estas alturas del invierno acompaña el edificio mostrando sus ramas completamente vacías. Gracias a su desnudez, los coloridos adornos que cuelgan de él pueden verse con mucha más claridad. Se trata de adornos realizados con telas, con diferentes formas y una gran variedad cromática, que le otorgan a la decoración un cierto aire infantil. Lo que está claro que es que no ha sido necesario cortar un árbol para poder darle al portal de esa vivienda un aire navideño.

Me he quedado un rato pensativa, pues el tema de los árboles de Navidad es realmente un tema que a nivel medioambiental me tiene muy intrigada. De entrada, tengo que confesar que me resulta un poco incómodo ver cómo se utilizan tantos recursos naturales para esta celebración, y me pregunto si es una costumbre sostenible. Decido averiguar un poco más acerca del verdadero impacto de esta tradición anglosajona tan arraigada en Estados Unidos, y que ha sido importada a tantos otros países.

Haciendo un poco de investigación, he averiguado que existen dos visiones principales: los defensores del árbol artificial o del árbol natural. A simple vista, la elección parece fácil: el árbol artificial ayuda a cortar menos árboles, así que es más sostenible. Pero indangando un poco más, me doy cuenta de que no es tan sencillo.

El primer argumento a favor de no cortar árboles desde luego proviene del hecho evidente de que los árboles ayudan a reducir el CO2 del planeta, con lo cual son indispensables para la vida en la tierra.

Pero para comparar el uso del árbol artificial con el natural hay que tener en cuenta muchos otros parámetros. Voy a intentar hacer un resumen de lo que he ido averiguando.

Para calcular el impacto ecológico de un producto hay que estudiar el impacto de su producción pero también de cualquier otro proceso que forme parte de su recorrido vital. Las siglas son LCA (Life Cycle Assessment). 

Se trata de un modelo científico que trata de hacer un cálculo que pueda arrojar un poco de luz a nuestras decisiones como consumidores o productores, pero no siempre es fácil, pues hay muchísimos aspectos a considerar, y no siempre es posible tenerlos todos en cuenta. Así que ahí van algunos de los parámetros que deberíamos tener el cuenta para elegir el árbol de Navidad natural o el artificial.

Árbol natural

El árbol natural necesita de una sierra para cortarlo, la cual necesita combustible. Si no es local, hay que transportarlo, y puede que se necesiten neveras para conservarlo.
Es muy distinto el árbol que ha sido cultivado en plantaciones especiales para la venta, del que ha sido talado ilegalmente. Del mismo modo, no sería lo mismo considerar el impacto de la compra de un árbol de proximidad que el impacto de uno que ha tenido que hacer un recorrido kilométrico. Muchos árboles son además cultivados con pesticidas, con lo cual el maravilloso olor a pino que desprenden puede ir, sin darnos cuenta, mezclado con otras sustancias nada favorables para nuestra salud.

Los árboles absorben CO2 mientras están plantados, y lo pueden seguir haciendo si se replantan, pero si se cortan ilegalmente reducen las reservas del planeta, con lo cual, su tala en ese caso contribuye al calentamiento global.
Otra ventaja de los árboles naturales cultivados en viveros legales es que general empleo. Y por supuesto, otro de sus pros es que puede reciclarse por ser biodegradable.

Árbol artificial

La mayor parte de árboles artificiales son de plástico, la fabricación de los cuales requiere también de energía. Una buena parte de ellos suelen venir de China. Algunos son producidos con materiales nocivas y en ocasiones son realizados por personas a las que no se les ha pagado un salario digno. La vida útil de un árbol artificial puede ser entre 10 y 15 años como máximo, siendo muy optimista acerca de su calidad. Uno de los grandes problemas que presenta es que no es biodegradable, y tarda muchísimos años en descomponerse.

Resultado de la comparación

¡Con tantos datos me parece imposible calcular un resultado! La primera impresión que he tenido es que era imposible para mi tomar una decisión. Me he tranquilizado un poco cuando en varios artículos he leído que, afortunadamente, una consultoría de Montreal llamada Ellipsos comparó en 2009 las dos opciones, y nos ahorró el trabajo de tener que extraer nosotros las conclusiones. Su estudio demostró que el árbol artificial debería usarse durante más de 20 años para poder tener menor impacto ecológico que la compra de un árbol natural al año, por lo que la opción de comprar el natural era generalmente mejor.

Sin embargo, esta conclusión entraña sus peligros. Hemos de tener en cuenta que, para que la opción del árbol natural sea mejor, éste debería ser de fuentes sostenibles FSC para que no dañen el planeta, y no se reduzcan las reservas naturales. Y que además debería que ser lo más local posible, y ecológico.

Algunas iniciativas para reducir el impacto de la compra del árbol de Navidad natural

Alquilar árboles de Navidad vivos durante las fiestas, como por ejemplo esta empresa inglesa.

Además de disfrutar del árbol, la empresa te ayuda dándote indicaciones para su perfecto cuidado, garantizando su supervivencia durante su apadrinamiento navideño.

Reciclar el árbol

Podemos reciclar el árbol para que se haga con él abono urbano, como se realiza en la ciudad de Nueva York durante los días de recogida en los parques de la ciudad en que se celebra el MulchFest, normalmente hacia el 6 y 7 de enero. Durante estos días los árboles son cortados en pequeños trozos de madera, los cuales se utilizan para el mantenimiento de la flora urbana de la ciudad. Es posible ayudar a cubrir las raíces de los árboles urbanos en invierno para protegerles, realizando lo que se llama una “winter bed”.

Replantar el árbol

Esta opción a veces es viable cuando uno dispone de un jardín privado donde replantarlo, siempre que el clima lo permita. No es tampoco aconsejable replantar el árbol en un bosque público pues puede que no sea una especie autóctona. Lo mejor es siempre contactar con el ayuntamiento local para que nos informe de las opciones disponibles. Es importante considerar que incluso con la mejor de las intenciones y cuidados, no todos los árboles sobreviven, pues el árbol tiene que conservarse en buenas condiciones. Puede que no haya sido cuidado adecuadamente y le haya faltado agua y haya tenido exceso de calefacción mientras vivía en el interior de una casa. O puede ser que el árbol haya sido vendido en un estado ya frágil. Muchos de los árboles que llegan al consumidor casi sin raíces terminan muriendo al cabo de poco tiempo.

Hacer un árbol de Navidad DIY

A veces cuando tenemos que elegir entre dos opciones y no lo conseguimos, puede que nos demos cuenta de que lo mejor es optar por una tercera. Algo así me ha sucedido después de estudiar el tema de la sostenibilidad del árbol de Navidad. En realidad la opción más sostenible es la de realizar un árbol con materiales caseros. Creo que vale la pena buscar modos de minimizar el impacto ecológico del consumo navideño, y éste puede ser uno. Al fin y al cabo, no siempre nos sería posible encontrar un árbol ecológico, de cercanía y trasplantarlo después, las cuales serían las mejores opciones de compra para un árbol natural. Aunque también comprendo absolutamente que nada es comparable a un árbol natural.

Hay mil modos de realizar un árbol de navidad sostenible, como el inspirador árbol de las calles de Park Slope con adornos de tela. Todo es cuestión de ponerse. Puede ser una actividad divertida y creativa para hacer en familia, y además estaremos ayudando al planeta. ¿Os animáis?

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