Cajas de cartón como elemento de juego

Cajas de cartón como elemento de juego

¿Quién no ha vivido la experiencia de regalar algo a un niño y que juegue más con la caja que con el regalo? ¿Porqué les gustan tanto las cajas a los niños?

Las cajas son un elemento de juego me atrevería a decir universal. Puedo imaginarme niños de nacionalidades y culturas distintas jugando a esconderse y a transformar una simple caja de cartón sin necesidad de hablar el mismo idioma. De hecho, yo misma he visto cómo en los parques de Nueva York los niños son capaces de jugar incluso sin palabras. Como anécdota, os diré que un señor muy simpático me comentó que había contabilizado unas 40 lenguas distintas en la ciudad.

Además son un elemento de juego abierto y multifuncional, que puede adaptarse a la imaginación del niño que juega. Permite tipos de juego muy distintos, y puede ser utilizada desde edades muy tempranas a niños ya mayorcitos.

 

A los más pequeños les gustará mucho jugar a esconderse y a reaparecer, y usarán la caja como elemento de psicomotricidad, entrando físicamente dentro de ella. Para los niños muy pequeños es muy importante el juego de desaparecer visualmente, por un tiempo corto, de su cuidador, porque es un entrenamiento para separarse de él durante más tiempo. Hacerlo a través de un juego les va preparando progresivamente y de modo lúdico.

Los más mayores lo usarán en su juego simbólico, transformándola tal vez en un barco, casa, avión, coche… las posibilidades son ilimitadas. En todas las edades es posible incorporar a la caja elementos y materiales artísticos o que la modifiquen estéticamente, desde telas a pinturas, así que las posibilidades son infinitas.

Es posible utilizar las cajas en el interior de una casa o espacio educativo o en el exterior. Son adaptables también a múltiples contextos, como en ya comenté en el post sobre las fiestas de cumpleaños 

Es un material muy versátil, que se puede transformar muy fácilmente, recortándolo, pintándolo o complementándolo con otros materiales y juguetes.

¿Qué tipo de cajas pueden ser adecuadas?

Depende del uso que se les quiera dar, en realidad casi todas las cajas pueden ser reutilizadas como elementos de juego. Las cajas grandes como las de electrodomésticos son ideales para jugar a convertirlas en casitas o tiendas u otros elementos de juego grandes en los que jugar a entrar y salir, que emulen elementos de su vida cotidiana, como coches o autobuses.

 

Las cajas más pequeñas pueden ser utilizadas como casitas para muñecos más pequeños o como estructura para otros elementos de juego simbólico como granjas, edificios, o pueden servir de apoyo para otros tipos de juego como jugar a cocinar, con pelotas pequeñas, etc.

Hay cajas de tipos también muy distintos, según lo que deseemos promover:

Las cajas duras serán mejores como estructuras duraderas

Las cajas más blandas serán más moldeables, más adecuadas para utilizarlas como material de  manualidades.

Las cajas de formas raras pueden tener usos de lo más impensables, como las que separan las botellas, y que forman una especie de cuadrícula.

Hay cajas que son más adecuadas que otras para ser por ejemplo pintadas. Las que están realizadas con cartones satinados con aspecto brillante, son más difíciles de pintar, en cambio las que son de cartón “en crudo” son más porosas.

¿Cómo presentarlas?

Para presentarlas a los niños demos dejarlas tal como están o hacer pequeñas intervenciones, como pequeñas oberturas que simulen puertas y/o ventanas, si los niños lo desean, como propuesta de juego inicial, sin comentar lo que la caja representa, sino como invitación al juego.

Podemos también añadir telas para embellecerlas o crear la posibilidad de esconderse.

 

Y podemos complementarlas con materiales artísticos para decorarlas o transformarlas.

 

 

Ventajas de las cajas de cartón con respecto a las estructuras de plástico o prefabricadas

Son de impacto cero. Cuando utilizamos una caja de cartón en lugar de una estructura de plástico de primera mano, estamos evitando una cantidad de plástico enorme al planeta, pues las dimensiones son de tamaño considerable. Incluso si adquirimos una caja de cartón preconfeccionada, hay que tener en cuenta que siempre que hay un transporte, por lo que tienen un mayor coste para el medio ambiente: en CO2 y embalaje de plástico.

 

 

Son más creativas. Incluso si estamos hablando de niños muy pequeños, que no son capaces de transformar una caja en una casita, y los adultos lo hacen por éllos, es mucho mejor que los niños sean testigos y/o partícipes de un proceso, en lugar de acostumbrarse a ver las cosas ya hechas.

Tiene mucho más valor una cosa que ha hecho el adulto de referencia que una comprada.

Los niños que ven a sus padres o educadores participar de sus juegos, no sólo aprenden de ellos, sino que fortalecen el vínculo con un adulto que dedica una parte de su tiempo a enriquecer y cuidar de su juego. Es importante recordar que hay que dejarles espacio a ellos para tomar sus decisiones y solamente ayudarles en aquello que ellos no sean capaces de realizar por sí mismos, si queremos aprovechar la actividad como una posibilidad para que desarrollen su imaginación a su modo. Puede ser interesante hacer algunas intervenciones previas mínimas que sugieran ideas pero no que conviertan la caja en un elemento de juego ya terminado, o simplemente,  ofrecer el material al natural, sin ninguna indicación por parte del adulto, para que el niño pueda crear en libertad.

Son desmontables y moldeables. Las estructuras que creemos con cajas de cartón son fácilmente desmontables y se pueden guardar en cualquier rincón. Además podemos recortarlas y transformarlas con un poco de imaginación y darles diferentes usos.


 

Recomendaciones para mantener el cartón reciclable

Es importante que en el caso de modificar las cajas estéticamente lo hagamos de tal modo que no convirtamos un elemento de juego reciclable en uno no reciclable.

Si usamos pinturas, escojamos aquellas que son menos contaminantes y que impregnen menos los cartones. Si el cartón no está empapado de pinturas, aún es reciclable. Lo ideal son las pinturas realizadas con materiales naturales.

Si usamos pegamentos para enganchar algunos papelitos, lo mismo. Podemos usar el engrudo, un sencillísimo pegamento casero realizado con agua y harina. Además la aplicación con pincel de este tipo de pegamento constituye una actividad más divertida que usar un pegamento de barra, que incluye además una buena cantidad de plástico. Una buena opción es el celo de pintor, porque se puede desenganchar con bastante facilidad.

 

 

Espero os hayan sido de utilidad estas reflexiones y fotogragías. Y a vosotros, ¿os gustaba de pequeños jugar con cajas de cartón? ¿Las habéis introducido como elemento de juego en vuestra casa o centro educativo?

 

Servicios asociados

Talleres para grupos y consultas particulares para padres y maestros sobre juego infantil, organización de espacios, uso de materiales y actividades que cultiven la creatividad  del niño y a la vez sean respetuosas con el medioambiente.

Para más información: www.mariafolch.com.

Contacto: maria@mariafolch.com



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